Architecture of BilbaoUna ciudad que se cuenta en sus edificios
Hay ciudades que guardan su historia en archivos. Bilbao la dejó escrita en piedra, hierro y titanio, a la vista de cualquiera que sepa leerla.
Pocas ciudades europeas han vivido una transformación como la suya: de villa medieval a puerto industrial, y de ahí a referencia mundial de la arquitectura contemporánea. Lo extraordinario es que cada época sigue en pie, conversando con las demás. Esta guía propone recorrerlas por orden, como quien pasa las páginas de un mismo libro.
En Tayko sabemos algo de esto: nuestra propia casa es un edificio con historia al que se le permitió hablar de nuevo. Por eso este es, quizá, el artículo que más nos gusta escribir.
El origen: las Siete Calles
Todo Bilbao cabía, durante siglos, en el trazado de las Zazpi Kaleak, las Siete Calles del Casco Viejo. Aquí nació la villa en 1300 y aquí se conservan sus dos edificios fundacionales: la Catedral de Santiago, gótica y ligada al Camino que le da nombre, cuando los peregrinos de la ruta costera cruzaban la ciudad; y la Iglesia de San Antón, asomada a la ría junto al puente que aparece en el propio escudo de Bilbao. No es casualidad: iglesia, puente y ría resumen lo que esta villa fue durante siglos, un cruce de caminos junto al agua.
El siglo del hierro: el Ensanche burgués
Cuando el mineral de los montes cercanos convirtió a Bilbao en potencia industrial, la ciudad se quedó pequeña. El dinero del hierro saltó la ría y levantó el Ensanche de Abando: grandes avenidas, fachadas monumentales y esa arquitectura señorial que aún hoy da carácter a la Gran Vía. Es el Bilbao burgués, construido para durar y para demostrar. Basta levantar la vista al pasear: cada portal cuenta una fortuna.
La ría: el eje que lo ordena todo
Si la arquitectura de Bilbao es un relato, la ría es su hilo narrativo. Primero fue puerto, astillero y motor industrial; hoy es el paseo que cose el centro histórico con Abandoibarra, la antigua zona portuaria reconvertida en fachada contemporánea de la ciudad. Caminar sus orillas es recorrer, en apenas media hora, un siglo y medio de historia urbana.
Del neobarroco al titanio: la arquitectura de la cultura
En este recorrido, cada edificio cultural marca una época. El Teatro Arriaga, neobarroco y exuberante, fue el gran gesto del Bilbao del XIX, que quiso su propia ópera de París a orillas de la ría. La Universidad de Deusto representa la solidez de la tradición académica. La Azkuna Zentroa, antigua alhóndiga de vinos reinventada por Philippe Starck, ejemplifica el talento local para dar segunda vida a los espacios industriales. Y el Palacio Euskalduna, levantado donde estuvieron los astilleros del mismo nombre, evoca en su forma un barco en construcción: la memoria naval convertida en auditorio.
La culminación de este relato llega con el Museo Guggenheim Bilbao. La obra de Frank Gehry no solo redefinió la imagen internacional de la ciudad: demostró que un edificio puede cambiar el destino de un lugar. Su titanio ondulante dialoga con la ría, con los montes y con el pasado industrial que lo hizo posible. Muy cerca, el puente Zubizuri de Calatrava añade su curva blanca al conjunto de iconos de la nueva Bilbao.
San Mamés: la arquitectura que vibra
El capítulo más reciente lo escribe el Estadio San Mamés, inaugurado en 2013 y diseñado por IDOM. Su piel envolvente, iluminada de rojo y blanco por la noche, forma ya parte del paisaje nocturno de la ría. Y su mayor mérito es urbano: un equipamiento de esa escala integrado en el tejido de la ciudad, sin romper su continuidad. En Bilbao hasta la catedral del fútbol, que así la llaman, respeta la trama de la que forma parte.
Dormir dentro del relato
La mejor manera de entender la arquitectura de Bilbao es habitarla. En Tayko Bilbao, en pleno Casco Viejo, el hierro, la madera y la memoria del edificio forman parte de la estancia: la misma conversación entre pasado y presente que define a esta ciudad, a escala de habitación.
Tayko Bilbao. The start of your story in the city.