Monumentos de Sevilla,
los edificios que cuentan la ciudad

Hay ciudades cuya historia se estudia. La de Sevilla se pisa.

Capital del mundo cuando el mundo acababa de descubrir su tamaño, puerto de Indias, ciudad de tres culturas: todo lo que Sevilla ha sido quedó escrito en piedra, ladrillo y azulejo, y sigue en pie, a la distancia de un paseo. Esta guía recorre esos edificios como lo que son: los capítulos de un mismo relato.

Los leemos desde donde vivimos, junto a la Puerta de Jerez, con la convicción que guía todo lo que hacemos: un edificio con historia no se visita, se escucha.

La Catedral y la Giralda: la ambición hecha piedra

Cuando el cabildo decidió levantar la Catedral de Santa María de la Sede sobre la antigua mezquita mayor, dejó dicho su propósito: construir un templo tal que quienes lo vieran terminado los tuvieran por locos. Cinco siglos después, sigue siendo la catedral gótica más grande del mundo y Patrimonio de la Humanidad. En su interior reposan los restos de Cristóbal Colón, sostenidos en alto por cuatro heraldos, como si la ciudad aún no hubiera decidido dejarlo descansar.

La Giralda merece lectura aparte. Alminar almohade en su cuerpo, campanario renacentista en su remate, es el resumen vertical de la historia de Sevilla: dos civilizaciones en un solo edificio, y ninguna borró a la otra. Se sube por rampas y no por escaleras, pensadas para que el almuédano subiera a caballo, y arriba espera la mejor panorámica de la ciudad.

El Real Alcázar: mil años de palacio habitado

El Real Alcázar no es una ruina ilustre sino un palacio en activo, el más antiguo de Europa entre los que siguen en uso: la familia real se aloja en él cuando visita Sevilla. Sus patios mudéjares, levantados por alarifes que trabajaban para un rey cristiano con el lenguaje del arte andalusí, y sus jardines, donde el agua lleva siglos enseñando a templar el calor, piden la visita más larga de esta guía. Las entradas se reservan con antelación; es la única manera de asegurar la mañana.

La Plaza de España: el abrazo de 1929

Para la Exposición Iberoamericana de 1929, Aníbal González dibujó un gesto: un semicírculo de ladrillo y cerámica de doscientos metros que abraza a quien entra. La Plaza de España es la culminación del regionalismo sevillano, el estilo que reinventó la tradición local del ladrillo visto y el azulejo, y uno de los pocos lugares que superan a sus fotografías. Sus bancos de cerámica retratan cada provincia española; su canal, con las barcas al remo, le ha valido el sobrenombre de la Venecia sevillana.

Santa Cruz y el Archivo de Indias: el barrio y la memoria

El Barrio de Santa Cruz, la antigua judería, es un monumento sin taquilla: su patrimonio es el trazado mismo, callejones medidos para dar sombra, plazas del tamaño de un patio, cal y naranjos. Se visita caminando sin plano, que es como fue pensado.

A su lado, el Archivo General de Indias guarda en su lonja renacentista la memoria escrita de América: kilómetros de legajos donde duermen las cartas de Colón, de Magallanes, de Cervantes. Junto a la Catedral y el Alcázar forma el conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad, tres edificios contiguos que resumen el siglo en que Sevilla fue la capital del mundo conocido.

La Torre del Oro y Triana: el río como frontera y como puente

A orillas del Guadalquivir, la Torre del Oro vigila el río desde el siglo XIII. Torre defensiva almohade, cerraba el paso fluvial con una cadena tendida hasta la otra orilla; hoy alberga el Museo Naval y sigue siendo el perfil más reconocible de la ribera.

Enfrente, Triana es la otra manera de ser monumento: un barrio entero como patrimonio vivo. Sus talleres de cerámica esmaltaron media Sevilla, sus calles criaron buena parte del flamenco, y su identidad sigue siendo tan propia que los trianeros hablan de “ir a Sevilla” cuando cruzan el puente.

Los que casi nadie ve y merecen la pena

Cubierto lo esencial, empieza la Sevilla que más nos gusta prescribir. Son las visitas que reservamos para el huésped que pregunta qué más, y cada una tiene su momento.

La Casa de Pilatos es nuestra primera respuesta: el palacio donde el mudéjar y el Renacimiento conviven en los patios más serenos de la ciudad, con una fracción de los visitantes del Alcázar. Conviene ir a primera hora, cuando los azulejos aún están en silencio.

Al Palacio de las Dueñas, la casa de los Alba donde nació Antonio Machado, se va por los patios y se vuelve por los versos: pocas visitas explican mejor esa Sevilla doméstica y señorial a la vez que el poeta llamó “patio donde madura el limonero”.

El Hospital de la Caridad es para quien no teme mirar: los dos Valdés Leal de su iglesia, pintados para recordar que toda gloria acaba, siguen siendo de lo más sobrecogedor que puede verse en Sevilla. Se sale distinto de como se entra.

En el norte de la ciudad proponemos un final de tarde en dos tiempos: la Basílica de la Macarena, para entender una devoción que aquí es cultura viva, y el tramo de murallas almohades que resiste a su lado, el último testigo del recinto que abrazó la ciudad durante siglos.

Y como contrapunto, el Metropol Parasol, Las Setas: la mayor estructura de madera del mundo sobre una plaza del siglo XXI. Nuestro consejo es subir a su pasarela al atardecer, cuando la Giralda se recorta al fondo y se entiende que Sevilla sigue atreviéndose a construir su época.

Habitar el patrimonio

Nuestra manera de entender la hotelería nace precisamente de esto: de la convicción de que los edificios con historia son la mejor puerta a una ciudad. Tayko Sevilla se levanta en la Puerta de Jerez, el umbral por el que durante siglos se entró a Sevilla desde el río, con la Catedral, el Alcázar y Santa Cruz a unos minutos a pie. Los monumentos de esta guía no son excursiones desde el hotel: son el vecindario.

Tayko Seville. The start of your story in the city.

Temporarily only available in Spanish. Sorry for the inconvenience.

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*Code BLACKFRIDAY23 valid until 28/11/2023 applicable on direct bookings for stays between 1/12/2023 and 15/3/2024, except Christmas period from 22/12/2023 to 31/12/2023 (both included). Not combinable with other promotions or discounts.

Breakfast
Lite Tayko Sevilla consisting of coffee or tea, toast with Iberian ham and juice.
freshly squeezed. Breakfast Lite Tayko Bilbao consisting of coffee or tea, croissant
freshly baked and freshly squeezed fresh orange juice.  

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